José María Gil, investigador del CONICET, comprobó que leer obras literarias incide en el rendimiento escolar de alumnos de todos los niveles.
El paper “Lisa Simpson nos ayuda a enseñar y a disfrutar a Borges” fue publicado en la revista de educación de la Universidad de Cambridge.
En contacto con “TER”, por Radio Provincia el especialista marplatense, admitió que “el título es medio sensacionalista pero apunta a mostrar cómo el contacto con manifestaciones de la cultura popular son una buena vía de acceso para los textos complejos, sin simplificarlos”.
Seguido relató que el interés por el tema se despertó por “mi formación docente” ya que dio clases en la primaria y la secundaria, antes de ingresar a la carrera de investigador. Y destacó que una de las conclusiones del documento es que “con buenas estrategias docentes, la lectura de textos clásicos complejos produce buenos resultados para desarrollar la comprensión” en niños y jóvenes porque “la lectura en voz alta y comentada por un docente calificado potencia la capacidad de los chicos de escribir resúmenes”.
Al ser consultado sobre el recorte de fondos que atraviesa el sistema científico argentino, consideró que “la formación educativa de la gente es la base de todas las actividades". "Así que me parece que toda la investigación educativa tiene que ver con la producción” dado que “formar personas autónomas y capaces sirve para el desarrollo de la Nación”, agregó.
Y subrayó que “aunque sean investigaciones puramente teóricas, son igualmente valiosas porque cuando uno las comienza no sabe cómo van a concluir".
Además, "quiero creer que no va más allá de lo discursivo, la política nacional de este Gobierno que busca desacreditar a la investigación en sí. Confiemos en que el sistema democrático y el sistema científico argentino son lo suficientemente sólidos para mantenerse adelante, más allá de estos embates”, cerró.