Tras el acuerdo comercial con Estados Unidos, Carlos Raimundi, ex embajador argentino ante la OEA aseguró: “Vemos la entrega de soberanía y de autonomía de Argentina” porque “se ata de pies y manos a todos los estándares y todas las condiciones fijada por Estados Unidos”.
En contacto con “Napalm” por Radio Provincia detalló que "para valorar el texto de un acuerdo, es mejor analizar el contexto. Y enfatizo que “en este caso es peligroso y desfavorable”. Primero, porque consideró que cuando se concreta un acuerdo “entre dos sistemas productivos tan asimétricos y diferentes, la reciprocidad no existe” y por tanto “es un tratado hecho en beneficio del más poderoso”.
Por otra parte, analizó que también hay que tener presente que “desde enero el gobierno norteamericano ha establecido una nueva estrategia nacional que está vinculada a la apropiación de Recursos Estratégicos” y que esto tendrá “especialmente aplicación en América Latina” con la “profundización de la doctrina Monroe del siglo XIX”.
Asimismo, recordó que la actual administración libertaria “gano las elecciones (legislativas), no por el beneplácito de la población, sino por el miedo a la crisis económica y eso lo pudo sortear por la ayuda financiara de EEUU". "Ese es el contexto en el que se hizo el acuerdo”, recapituló Raimundi y enfatizó que por lo tanto desde el momento en que “el Gobierno -que estaba pendiendo de un hilo-, sobrevivió gracias a la ayuda de Estados Unidos, se arrodilla y entrega todo”.
Seguido insistió sobre la pérdida de soberanía nacional al denunciar que con el acuerdo “se asumen como propias todas las medidas de control de las empresas digitales, y por ende el país deja de fiscalizar los estándares de firma digital o los sistemas necesarios para la circulación y validez de los documentos públicos”.
“La administración actual se ha asumido como una especie de sucursal de los Estados Unidos en América Latina”, lamentó.
Sin embargo consideró que este acuerdo comercial “puede beneficiar a algunas firmas mineras, petroleras y de materiales críticos que siempre son de capitales extranjeros y algún sector agropecuario como el de la carne que aumenta mucho”.
Y al mismo tiempo disparó que “lo que tenemos que atender es por qué no tenemos la reacción necesaria” y por tanto estimó que “el tema pendiente es el trabajo qué tenemos que hacer para sacudir la capacidad de reacción que históricamente ha tenido el pueblo argentino”.