Ante los primeros datos inflacionarios que se conocen, Mariano Kestelboim, economista, asesor de empresas industriales y docente aseguró que “lo más preocupante es que el Gobierno desconoce la realidad de las PyMEs. Y al no tener claro el diagnóstico para el sector, porque no les interesa, no aplica ninguna medida compensadora” tendiendo a una “economía cada vez más fragmentada y desigual” que paulatinamente va perdiendo capacidad productiva por la caída de las inversiones.
En contacto con “Es Un Montón” por Radio Provincia, el ex representante permanente de Argentina para el MERCOSUR y la ALADI explicó que “desde mayo hasta ahora hay un incremento importante de los índices inflacionarios” porque desde entonces “todos los meses fue subiendo y ahora estamos por encima del 3%”.
Seguido analizó: “Entiendo que tiene que ver primero con el movimiento que tuvo el precio del dólar en el segundo semestre de 2025, cuando el gobierno argentino tuvo que salir a buscar el rescate norteamericano. Pero, también tiene que ver con decisiones del Gobierno de aumentar los combustibles, las tarifas y el transporte. Esa fue la causa que hizo que se recaliente la inercia inflacionaria preexistente”.
En ese marco, señaló que “el aumento de los servicios -además de golpear duramente a las familias- termina impactando en los precios porque implica mayores costos de producción locales” y como “las empresas vienen vendiendo menores cantidades, por la caída del consumo, los costos fijos los prorratean en esas pocas unidades” generando que “el costo medio termine siendo mayor”.
Por lo tanto, se da esta paradoja de que “si no trasladan el aumento de los costos a los precios eso implica pérdidas importantes y hasta el cierre de unidades productivas” pero “cuando lo trasladan cae fuertemente la demanda y tampoco da la cuenta. Por eso, desde el comienzo de la gestión libertaria - y hasta octubre pasado- se perdieron más de 20 mil empresas”, detalló.
Asimismo explicó que con la apertura de las importaciones, “las empresas que están perdiendo mercado y rentabilidad, lo primero que hacen es cancelar todo plan de inversión” y eso desemboca en “una degradación de la estructura productiva de la Argentina porque sin inversión “las empresas pierden capacidad competitiva y es sumado a la apertura de la economía se abre un panorama bastante oscuro para los próximos años”.
Pues, “la estructura productiva argentina se va a ir transformando muy rápidamente” y con la caída de la industria “habrá mucha mayor participación del complejo energético, minero y agrícola” generando “una economía más fragmentada, desigual y con menor desarrollo productivo”, cerró.