La codirectora del programa de trabajo Gestión y Organización Judicial, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), Aldana Romano, se refirió al monitor de casos de abuso de la virtualidad, en el marco de la campaña Basta de Justicia por Zoom, que lleva adelante el organismo. Al respecto, planteó que “desde hace bastante tiempo tratamos de monitorear qué estaba pasando con la oralidad en la Argentina y la importancia que tienen los procesos orales en la administración de justicia”.
En ese marco, dijo que “nos empezamos a topar en varias provincias con que algunas de esas audiencias eran orales pero virtuales”, debido a que “lo que se había abierto en la pandemia como una excepción para ese momento, se había convertido en una regla”. Por lo tanto “empezamos a tener la necesidad de alzar la voz y articular esfuerzos”.
Romano indicó que “nadie discute que la herramienta tecnológica puede, en algunos casos, colaborar con una justicia más pronta, oportuna y eficiente”, pero eso “tiene que ser pensado para algunas situaciones muy especiales”. Aclaró que “en la normalidad, se requiere de la sala de audiencia, que es el espacio solemne de la administración de justicia”, ya que “en una imagen de Zoom en la pantalla repartida en cuadraditos, tenés que buscar con lupa cuál es el juez o jueza a cargo de cargo”.
En cambio, estableció que “en una sala de audiencia, la autoridad está en una tarima, en un lugar central y nos tiene que garantizar que la decisión que se está tomando es legítima y se están afectando derechos y garantías”. Se trata de “las decisiones más serias que tenemos: tanto las víctimas que quieren ser escuchadas y vistas a los ojos, comprendidas en su dolor; como las personas imputadas que deben tener resguardadas sus garantías procesales; así como toda la sociedad que podemos observar lo que está pasando allí, y confiar que el juez está prestando atención a lo que sucede en la audiencia”.