En diálogo con La Siesta es Sagrada, comentó que la producción estrenada hace un mes y medio en el teatro Num de Capital Federal “es una obra muy particular que la escribí yo, que también soy un poco particular. Ciertamente, es una apuesta experimental pero que salió bien, porque creo que dí con la directora adecuada, y gracias también a mi compañera de escena Vicky Valdomir”.
En ese sentido, agregó que “es un experimento feliz que no hace más que darme satisfacciones: salgo muy conmovido de algunas funciones. Es sensible, pero también con humor, pero sin ocultar las heridas”. Seguido, precisó que la trama abarca “todas las vicisitudes de un hombre que se enamora por primera vez a los 70 años, mientras está en pareja hace 40 años con otra mujer, tuvo hijos, pero se da cuenta que nunca se había enamorado. Entonces, se le da vuelta un poco la vida, es un rayo que lo parte al medio”.