En principio, el ministro contó en “El Repaso”, por Radio Provincia, que hoy mantuvieron una nueva reunión multisectorial de Infancias con gremios docentes para analizar la situación. Sobre el tema dijo que “es un fenómeno que golpea en todo el mundo”.
Agregó que la Provincia ya había advertido, luego del episodio de Santa Fe, “que se iba a generar un movimiento de imitación” y dos días después se produce el tiroteo en Turquía que “desencadenó la cantidad de carteles y pintadas en los baños de las escuelas”.
Luego aclaró que “tenemos que distinguir dos situaciones: por un lado, los carteles anónimos que aparecen en los baños, que tal vez tiene más que ver con una trasgresión, pero no es tan grave y lo que si realmente es grave son las amenazas de un estudiante concreto, presencial o por redes sociales, y a eso hay que prestarle atención”.
“Hay un movimiento de terrorismo transnacional” sostuvo el ministro y recordó que el Departamento Antiterrorismo del Pentágono identificó una subcultura que en determinadas plataformas instiga a los estudiantes a cometer tiroteos e idolatra a los perpetradores.
En esa línea el responsable de la Seguridad en la Provincia acotó: “Tenemos que ser intolerantes con las amenazas. Cuando aparece una amenaza hay que hacer la denuncia, tenemos que llegar a los teléfonos de estos chicos para ver si se vinculan con esas plataformas y si hay acceso a armas, porque en la provincia de Buenos Aires hay muchas familias que tienen armas en sus casas”.
“Lo que no puede pasar es que adolescentes, un pibe de 10, 12, 14, o 15 años, tenga acceso al arma de los padres” -advirtió Alonso.
También contó que el Ministerio de Seguridad realizó cerca de 50 allanamientos por amenazas. “Identificamos a los chicos que, en general, habían mandado fotos o videos con armas, pero se comprobó que eran réplicas, entonces esos pibes comenzaron a ser seguidos por los equipos pedagógicos de las secuelas, los equipos de salud mental de la provincia y estamos trabajando con los padres”.
No obstante, confirmó que en tres de los casos “encontramos que en sus casas había armas, porque los familiares eran legítimos usuarios” y que “uno de esos chicos se escribía con el que perpetró el tiroteo de Santa Fe”.
El ministro insistió que “hay una subcultura y un momento que está transitando la humanidad, donde se están legitimando mensajes de odio y valores vinculados con la violencia, que de alguna manera llega y permea a los adolescentes y a los jóvenes”.
Sobre la responsabilidad de los padres, Alonso expresó: “ojalá hubiera padres del otro lado. Cuando hay una situación grave como esta, muchas veces nos encontramos con pibes que están en mucha soledad”. Y ratificó: “estamos poniendo todo el peso y toda la energía en llegar a los chcicos que hacen una amenaza concreta. El Estado tiene que intervenir en esa familia, no solo en ese pibe, tenemos que entender qué es lo que le está pasando a ese adolescente. Lo otro pertenece al ámbito de la escuela y no amerita que sea criminalizado”- concluyó.