En diálogo con No Mientan Más, opinó que la máxima competición futbolística “es un mundial no muy querible, con una extensión geográfica insólita y con un organizador muy detestable, que es el gobierno de Estados Unidos que tiene a la FIFA de rodillas".
Asimismo, lamentó profundamente el trato recibido por algunas de las delegaciones participantes: "Se han producido una serie de hechos tan lamentables de discriminación, de falta de respeto y desconsideración por las delegaciones, como lo que ha sufrido y padecido la delegación de Irán", puntualizó.
En ese sentido, recalcó que “es un campeonato marketinero y pensado para el dinero, con un mamarracho futbolístico como eso de parar en la mitad de los 45 minutos para hidratarse, cuando en realidad, es para poner publicidades. Lo que pasa es que después empieza a rodar la pelota, llegan los buenos partidos, algunos jugadores muy interesantes, muy valiosos, y entonces el punto de vista cambia”.
“Siempre el que viene a salvar es el jugador, su inventiva, su capacidad, el dramatismo de algunos partidos. Por ese lado sí es querible el campeonato del mundo, pero no en lo que tiene que ver con la organización", concluyó.