En diálogo con Radio Provincia explicó cómo se realiza la selección de investigadores y becarios. Sostuvo que “Estos procesos no sólo garantizan circuitos transparentes y ordenados, sino que también constituyen una vía muy valiosa para que las autoridades de la CIC puedan planificar políticas científicas, identificar áreas estratégicas y fortalecer el sistema científico provincial. Saber qué investiga o quién investiga, dónde, en qué áreas, permite que la Provincia decida hacia dónde orientar sus recursos. Es la diferencia entre administrar papeles y construir una estrategia”.
Al respecto, resaltó que las becas de entrenamiento “son el primer acercamiento de muchos y muchas estudiantes al mundo de la investigación científica”. Están destinadas a alumnos universitarios de los últimos años de carrera, con al menos el 60% del plan de estudios aprobado. Tienen una duración de un año y una dedicación de 15 horas semanales, durante las cuales los becarios se incorporan a equipos de investigación y adquieren experiencia en metodologías y técnicas propias de la actividad científica.
“No buscan financiar un doctorado, sino despertar esas vocaciones científicas y brindar una primera experiencia en investigación. Muchas de las personas que hoy son investigadores CIC o del CONICET comenzaron precisamente con una beca de entrenamiento”, remarcó la entrevistada.
Actualmente, puntualizó que la convocatoria está abierta hasta fin de mes y representa “una oportunidad única para incorporarse a equipos científicos de excelencia, adquirir experiencia en investigación y comenzar un camino de formación que puede convertirse en una carrera científica o continuar con una transferencia de conocimiento a otros ámbitos productivos al servicio del desarrollo de la provincia de Buenos Aires”.
“Primero se realiza la admisión, donde verificamos que cada presentación cumpla con los requisitos establecidos en las bases de la convocatoria y que la documentación esté completa. Luego comienza una etapa de evaluación”, donde “se analizan los antecedentes académicos de los postulantes, su desempeño durante la carrera y la calidad del plan de trabajo que presentaron”, indicó.
Finalmente, el directorio de la CIC adjudica las becas considerando el orden de mérito y criterios institucionales como equidad de género, territorialidad e impacto de los planes de trabajo. “Es un proceso muy cuidado porque buscamos que las becas lleguen a quienes tienen un mérito académico, pero también que respondan a las necesidades estratégicas de la provincia”, significó Silva.
Este año ya se otorgaron 270 becas de entrenamiento y se prevé alcanzar un total de 300. “Buscamos que el conocimiento que se genera en el sistema científico llegue efectivamente al territorio, contribuya al desarrollo productivo y mejore la calidad de vida de los y las bonaerenses”, concluyó la funcionaria de la CIC.