En #ElHologramaylaAnchoa guardamos el aire y el pensamiento de Ana Julia y Martín Bonetto, una historia detrás de una separación forzosa que cumplió 50 años.
"Mi historia la fui reconstruyendo en otro lado diferente a la de mi hermano. La fui reconstruyendo en una ciudad diferente, en Olavarría. Cuando tenía cuatro meses me llevan para allá, entrada en kilos (risas)"
Cada encuentro que teníamos en La Plata con Martin, no la pasaba bien porque me demostraba amor de una forma muy salvaje", dijo Ana y Martin contó que por el contrario "cuando iba a Olavarría la pasaba muy bien. Me crie con la parte de mi mamá en La Plata pero nací allá".
Ana, contó que se crío en "una casa que se quedó en el tiempo, mis tías hablaban todo el tiempo de Anna y Roberto. Y para mí era volver en el tiempo, mucha nostalgia". Mientras que Martín, reconoce que hoy a sus hijos les remarca que disfruten el tiempo que pasan junto a él, bajo una mezcla de nostalgia y de añorar aquello que le arrebataron desde muy pequeño.
Por otro lado, hablaron sobre cómo se quiere a dos padres a los que nunca conocieron y sobre este interrogante, Ana, deslizó que al morir su mamá de crianza "me costó aceptar su muerte mucho más que cuando murieron mis viejos. Y es loco pensar que siempre quise más a mi papá que a mí mamá porque de alguna forma me crié con él, con su familia que siempre lo traía a mi recuerdo. Quiero que aparezcan los restos de mamá, aunque la sentí más lejos y tuve una mamá". Martin, por su parte, relató que "me crié en una familia perfecta, pero, a veces me imponía sentimientos" con la familia de origen. "Y si bien los quería, es otra cosa porque no hubo presencia. Y el amor que tengo por mamá no es el mismo amor que siento por Anna. No es culpa mía, fue algo que nos pasó".
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