Fueron 39 días de pleno frenesí mundialista, donde todo era fútbol. En el mundo entero, no solamente en la Argentina.
El torneo se desarrolló entre el jueves 11 de junio y el domingo 19 de julio, con un total de 104 partidos, una cifra significativamente mayor a las ediciones previas.
El Mundial de Estados Unidos-México-Canadá 2026 (el primero organizado por tres países) tuvo 48 participantes por primera vez en la historia.
Nos trasladamos en un viaje imaginario desde el mítico estadio Azteca de ciudad de México con el partido inaugural, hasta la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Estados Unidos.
Fue el mundial de las pausas de hidratación (cooling break), interrupciones de 3 minutos hacia la mitad de cada tiempo, para permitir a los futbolistas refrescarse.
Fue el Mundial del espectáculo musical en el entretiempo de la final, que provocó que el intervalo durara más de 15 minutos, debido al montaje y desmontaje del escenario sobre el campo de juego.
Fue el Mundial del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmando por si hacía falta, que el fútbol es un negocio y un evento para capitalizarlo políticamente.
Tras la final, fue el primero en saltar al campo para colocarse en la tarima en donde se entregarían las medallas a España y Argentina.
Detrás de él aparecieron Claudia Sheinbaum, presidenta de México; Mark Carney, primer ministro de Canadá; y Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
Pero al pisar el césped, las cámaras lo tomaron y proyectaron a Trump en las pantallas del estadio, e inmediatamente los hinchas comenzaron a silbarlo y abuchearlo.
También entregó, junto a Infantino, el trofeo de campeón a Rodri, quien lo levantó al cielo en medio de una escena cómica: Trump se quedó en primer plano en ese momento, a pesar de los intentos de Infantino de correrlo.
Pero lo peor fue promediando el torneo, cuando el jefe de la Casa Blanca presionó descaradamente a Infantino para que la FIFA anulara una sanción contra un futbolista estadounidense.
El organismo rector del fútbol mundial le hizo caso y autorizó al delantero Folarin Balogun a jugar contra Bélgica. De nada sirvió la ayuda: los belgas ganaron 4-1 y eliminaron a los yankees.
La fase de grupos
La Selección Argentina arrancó su camino con una goleada 3-0 sobre Argelia en Kansas City, con una actuación descollante de Leo Messi, quien anotó los tres tantos, a días de cumplir 39 años y en el debut en su sexto Mundial.
El que lo sufrió en primera persona fue al arquero argelino Luca Zidane (hijo del gran Zinedine Zidane).
Después llegó Austria, un equipo europeo de segundo orden, al que la Selección derrotó 2-0 en Dallas, otra vez con el aporte fundamental de Leo, quien anotó un doblete. Y eso que le atajaron un penal.
Ya clasificada, una Argentina alternativa (con Messi en el banco) venció 3-1 a Jordania. Leo ingresó en el segundo tiempo y anotó de tiro libre. Antes, marcaron Giovanni Lo Celso de tiro libre y Lautaro Martínez de penal.
Los africanos
Finalmente, ni España ni Uruguay como se vislumbraba fueron los rivales en 16avos de final, sino el debutante y desconocido Cabo Verde.
Ese país insular africano, con lazos históricos con la Argentina (con importante comunidad caboverdiana en Ensenada y Dock Sud), sorprendió a la Selección.
Tuvo que sudar bastante el equipo de Lionel Scaloni, que terminó ganando 3-2 en tiempo suplementario, luego del empate en dos goles.
Messi abrió el marcador, Lisandro “Licha” Martínez hizo el segundo y Diney Borges en contra el tercero contra Cabo Verde, donde brilló su arquero Vozinha.
En octavos de final en Atlanta, tocó Egipto, otro africano, liderado por Mohamed Salah, en un partido épico para la Selección Argentina, que dio vuelta un 0-2 a 10 minutos del final y terminó ganando 3-2.
Los goles fueron de Cristian “Cuti” Romero, Leo Messi (al que le atajaron otro penal) y Enzo Fernández en el tercer minuto adicional.
Final tenso, agónico y de festejo para la Albiceleste, que certificó una nueva remontada para seguir avanzando en la Copa del Mundo.
En cuartos de final, en Kansas City, Suiza se cruzó en el camino de la Argentina, con el antecedente del Mundial Brasil 2014, con triunfo del equipo de Alejandro Sabella en suplementario 1-0.
En un partido durísimo, apareció uno de los cambios reglamentarios: la regla de "confusión de identidad" del VAR.
Esta nueva medida permitió al VAR intervenir para rectificar una sanción: el árbitro corrigió una tarjeta amarilla aplicada erróneamente a Leandro Paredes por una supuesta falta y, tras revisar la jugada, amonestó a Breel Embolo por simulación. Como el jugador suizo ya estaba amonestado, fue expulsado por doble amarilla.
En tiempo suplementario Argentina terminó ganó 3-1, por los goles de Alexis Mac Allister, Julián Álvarez (un verdadero golazo) y Lautaro Martínez.
Como en el ‘86
En semifinales se produjo el esperado choque Argentina-Inglaterra, 40 años después del recordado partido en el estadio Azteca de México que ganó nuestra Selección 2-1 con los dos goles de Diego Armando Maradona: el de “La Mano de Dios” y el del Siglo.
No era un partido más, nunca lo es contra Inglaterra, sobre todo con la causa Malvinas atravesando toda la relación con esa potencia que está usurpando el territorio nacional (guerra de 1982 incluida).
Yendo al fútbol, otra actuación épica de La Scaloneta, que levantó otro resultado adverso y terminó derrotando sobre el final a Inglaterra por 2-1.
Leo Messi (primera vez ante los ingleses) hizo las dos asistencias: a Enzo Fernández para empatar y a Lautaro Martínez para el cabezazo ganador.
A la luz de lo que pasó después, para los argentinos pareció que la verdadera final fue contra los ingleses.
Y en medio de una euforia incontenible de jugadores e hinchas argentinos, en los festejos apareció la bandera que visibilizó una causa nacional.
“Las Malvinas son Argentinas”, decía el trapo que un hincha le tiró a los futbolistas, que durante varios minutos la exhibieron al mundo, que volvió a discutir la cuestión Malvinas.
No pudo con España
La final del Mundial no fue una final. El equipo argentino llegó cansado, desgastado y con varios jugadores “tocados”, algo que se vio en los cambios por lesión durante el partido que tuvo que hacer Scaloni. Y los españoles llegaron de la mejor manera.
Tras un dominio claro que se acentuó en el tiempo extra tras la expulsión de Enzo Fernández, España pudo quebrar la resistencia argentina.
Ferrán Torres, en el minuto 126, al comienzo del segundo tiempo suplementario, anotó el gol que le dio la Copa Mundial a España.
Finalmente, el bicampeonato mundial consecutivo fue un sueño que La Scaloneta no pudo alcanzar. Muy pocos países, en casi un siglo, lo lograron.
Sólo dos selecciones (Italia en 1934 y 1938, y Brasil en 1958 y 1962) pudieron lograr el bicampeonato mundial consecutivo. Pasaron más de seis décadas desde entonces.
Alguna vez Carlos Salvador Bilardo (técnico campeón en México 1986 y subcampeón en Italia 1990) sentenció que “del segundo no se acuerda nadie”.
Precisamente, uno de sus equipos (el de Italia ’90 liderado por Maradona) sí es recordado todavía, pese a que perdió la final con Alemania 1-0.
Tampoco parece ser el caso de esta Selección liderada por Messi y Scaloni, que aún con la derrota ante España a flor de piel, recibió el cariño de los argentinos.
Más allá del resultado, y pese al frío, una multitud fue a esperar al plantel en el predio de la AFA en Ezeiza en la noche del lunes.
Porque hay cosas que duran un momento. Y hay cosas que quedan para siempre.-