Luego de que mediante el decreto 687-26 el gobierno nacional disolviera el Coro Nacional de Niños, su última directora, María Isabel Sanz dijo que la noticia “fue un golpe terrible y sorpresivo en el ambiente musical”. Y enfatizó que la Escuela que se propone en su reemplazo “no tendría porqué anular el Coro, porque son dos espacios diferentes”.
El elenco inicial es de 1966 y nació junto al Coro Polifónico Nacional y su objetivo fundacional fue acompañar a la Orquesta Sinfónica Nacional en las obras grande y garantizar que los argentinos puedan escuchar ese repertorio de obras maestras.
En contacto con Radio Provincia, Sanz contó que “desde su creación funcionaba con 40 bacantes y un director, dando funciones y representando a la Argentina en el exterior, porque tenía un nivel similar a los Niños Cantores de Viena”.
Seguido, relató que a partir de una disposición que había impuesto Silvina Batakis, el Coro, desde hacía 4 años, atravesaba un “problema administrativo” que “le impedía renovar las plazas de los niños que egresaban. Por lo tanto “la situación se fue agravando y habíamos empezado a ensayar con 20 chicos, mientras esperábamos esa solución. Sin embargo, en vez de eso, el primero de abril nos llegó la suspensión de ensayos y conciertos”.
Luego, “durante estos tres meses estuvimos preguntando, a través de mail, cuándo era el retorno a la actividad; pero ninguno fue respondido. Y ayer salió el Decreto de disolución del Coro, lo cual es muy lamentable porque lleva muchos años construir un espacio así con niños”, dijo.
Sanz consideró “absolutamente ambiguo” el programa de formación artística que creó el Gobierno en reemplazo de este espacio cultural que tenía más de 50 años; porque la nueva propuesta “no tiene estructura, ni plan; ni esta reglamentada”. Y por consiguiente, consideró que “en lugar de generar cosas nuevas se podría haber corregido lo que sí funcionaba, abrir las 20 bacantes vacías y resolver los problemas administrativos existentes”.