En diálogo con La Siesta es Sagrada, Ricardo "Mono" Cohen (Rocambole), artista plástico y creador de la identidad visual de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, reflexionó sobre la trascendencia de la obra, sus procesos creativos y el concepto de la muestra que llegará a la Costa Atlántica a fines de este año.
Al ser consultado por sus primeras impresiones al cumplirse cuatro décadas del álbum, el artista confesó entre risas: "La primera reflexión: Parece que hubiera sido ayer". Sin embargo, admitió el impacto permanente del mito ricotero: "Ya he renunciado a asombrarme más por la persistencia del fenómeno ricotero, realmente yo soy uno de los más sorprendidos en verdad. Jamás en la vida ninguno de aquellos que participamos de este asunto hubiéramos pensado que 40 años después se le daría tanta trascendencia, es increíble".
Recordando los días previos al lanzamiento del álbum en la década de 1980, Rocambole contextualizó la sencillez con la que encaraban la producción en aquel entonces: "Era todo bastante sencillo, era el segundo disco. Se había lanzado un primer disco así de forma artesanal desde todo punto de vista. Desde las tapas que hicimos estampadas en serigrafía hasta incluso la grabación". Sobre el crecimiento del grupo tras ese trabajo, agregó: "En las sucesivas presentaciones que hubo en Buenos Aires empezó a aparecer la gente, empezó a llenarse los estadios, empezó toda esa ola fantástica".
En relación con el proceso de diseño y la creación estética de la célebre portada, se definió como un creador meticuloso e indeciso: "Soy muy bocetero, o sea indeciso. Siempre cuento esto, tengo un amigo que es Miguel Rep que mientras está charlando conmigo en un bar está haciendo una tira que va a salir al otro día y no la retoca ni nada por el estilo, le sale de una. Yo le envidio profundamente esa capacidad".
Explicó también la metodología de trabajo colectivo de aquella época: "Nos juntábamos músicos y realizadores visuales con la idea de hacer algo conceptual y que fuera la reunión de diversas disciplinas para hacer una especie de obra, de ópera. Se planteaba una idea previa, que Skay y Solari lo llamaban 'el guión'. Una vez que uno se ponía de acuerdo con la idea generatriz, cada cual empezaba a producir en relación a eso. Después se juntaba todo y era el cóctel que salía".
La exposición, que abrirá sus puertas a fin de año y permanecerá durante los meses de verano en Mar del Plata, incluirá material documental y piezas gráficas. Además, contará con un enfoque particular centrado en el público. "El nombre propuesto es 'Rocambole, Oktubre y la inversión dialéctica'. Por ahí suena un poco oscuro e intelectual el nombre, pero es eso: es invertir el asunto de que el artista expone su obra, a que más bien exponga el público que recibe su obra", concluyó el artista.